domingo, 7 de marzo de 2010

Moro el perro de los entierros




Moro el perro de los entierros


Hay cosas en la vida de una persona que si creces con ellas te parecen normales, para mí y para todos vecinos de mi pueblo que tienen mi edad, era normal ver a un perro negro acompañando todos los entierros que había en el pueblo, como éramos niños no veíamos nada raro en eso, pero ahora con una “mijitilla” (como se dice en Graná) mas de razón, nos damos cuenta del hecho tan extraordinario al que tuvimos la suerte de asistir, aquí dejo la historia de Moro, para que los que no sois del centro del mundo sepáis mas del.


Los vecinos de Fernán Núñez, en la provincia de Córdoba, fuimos testigos de una de las historias más singulares jamás contadas. Su protagonista fue "Moro", un perro callejero que nadie sabe muy bien cómo llegó al pueblo. Según cuentan , lo dejaron abandonado en un bar de la carretera unos camioneros que pasaron por allí. Otros dicen que lo vieron por primera vez debajo de un olivo, junto al cadáver de un vagabundo que bien pudiera haber sido su dueño, la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta su origen.


Lo cierto es que "Moro" llegó a Fernán Núñez allá por la década de los setenta. Desde el primer momento destacó en él una característica singular: Parecía conocer el destino de aquellas personas que iban a fallecer. Cuando la muerte estaba próxima para alguno de los habitantes de la villa, "Moro" se acercaba a su puerta y permanecía allí. Luego, asistía invariablemente a su entierro, acompañando como uno más, a los dolientes del difunto.

Este hecho no solo llamó la atención de los habitantes del pueblo, sino que fue también noticia en la prensa internacional. La televisión alemana hizo un reportaje sobre tan singular animal, y varios periódicos nacionales, como en la revista semanal "El Caso" o en el "Diario de Córdoba" dedicaron espacios en sus páginas para comentar el extraordinario suceso.

Su percepción sobre los hechos luctuosos llegaba a tal extremo que cuando trasladaban a algún fallecido al pueblo, procedente de otro lugar esperaba al coche fúnebre a la entrada del casco urbano. Luego iba hasta el domicilio donde se hacía el velatorio y finalmente acompañaba a la comitiva hasta el cementerio-



Han querido explicar esta conducta tratando de decir que le atraían las manifestaciones en las que participaba mucha gente, pues en ellas podría obtener caricias y comida. Sin embargo, nunca asistió a bautizos, bodas o cualquier acto colectivo que con estas mismas características se celebraban en el pueblo.

Recorría las calles bajo la mirada atenta de sus habitantes. Algunos le temían por creerlo mensajero de la Muerte. Otros le facilitaban comida y atenciones, agradecidos por haberles acompañado en los difíciles momentos de la pérdida de un ser querido. Parece ser que fue una de las mujeres del pueblo, llamada Carmela, quien le puso el nombre. También fue la que asistió en sus últimos momentos.


"Moro" murió en el año 1.983 como consecuencia de una brutal paliza que le propinaron unos desalmados incruentos. Alguien anunció a Carmen que había un perro aullando en "El llano de las Fuentes", como si estuviera agonizando. Cuando llegó, al animal apenas le quedaba aliento de vida.

Ella le dio agua, refrescó su cuerpo y lo abrazó. Después de cruzar sus miradas, "Moro" falleció.
Varios hombres cavaron una fosa junto a unos paredones, en el lugar llamado las "Huertas Perdidas". Transcurrido algún tiempo esos muros se derrumbaron inexplicablemente sobre la tumba del animal, como queriendo constituirse en mausoleo de tan singular criatura.
- "Moro" - según diría Carmen- , tenía algo que era sobrenatural.

Doce años después de ser salvajemente apaleado hasta su muerte, fue inaugurado en Fernán Núñez un monumento en el Parque de las Fuentes. Juan Polo, el artista que realizó la escultura, reflejó la tristeza, la paz y la bondad de un animal que ha entrado por mérito propio en el mundo de la leyenda.





En esta foto se ve como Moro acompaña a un vecino del pueblo en su último viaje, comentaros, que en cierta ocasión un emigrante del pueblo que trabajaba en Suiza, comento a mi padre que en la televisión del país ofrecieron un reportaje sobre el caso de Moro, en ese reportaje apareció un video de moro acompañando un entierro, ese entierro era de mi abuela María.


Aqui teneis un link para ver como expusieron la historia de Moro en cuarto milenio.

Saludos


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3 comentarios :

Miguel Pérez dijo...

muy emocionante de verdad... pero el link de youtube está jodidete.. y claro nos has dejado con la miel en los labios...


saludos a todos... por si acaso a moro también

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Alexander Abraham dijo...

Hola, muchas gracias por contar esta historia. He sabido dele perro Moro gracias a un podcast que escucho mediante IVoox. Me dio mucha tristeza que el perro haya terminado a manos de unos chicos. Que crueldad. Un saludo desde Miami, FL. Seguid con el buen trabajo.

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